El Internet de ayer

Yo no sé si todos tengan experiencias similares, pero, desde mi perspectiva, he notado que el mundo del Internet tiende a ser visto como un Todo, como una entidad estática, cuando es todo lo contrario. El Internet es un conjunto de muchísimos fragmentos de información, a tal grado que podemos hablar de muchos Internets (léase: Deep Web). Lo que intento decir es algo simple: El Internet de Hoy no es el mismo al de Ayer y por supuesto, tampoco al de Mañana; tomada prestada la analogía del río heracliteano, el Internet está en un devenir incesante.

Hace unos quince años, defendía a capa y espada la línea telefónica con tal de no perder mi conexión a la Red Mundial de la Información. Sin Youtube, Facebook ni Whatsapp, funcionaba todo a la perfección utilizando a duras penas un módem de 56kpbs. En tiempos del MSN Messenger, el ICQ y el IRC, sólo había que preocuparse por algo: El Nickname; lo restante era casi una cuestión poética. Uno podía elegir cualquier nombre y con eso sería identificado, no había más. No había verificaciones, ni fotografías, nadie te etiquetaba, ni los amigos de tus amigos podían ver tu lista de contactos. Precisamente, la confianza se manejaba de forma distinta: Siempre había que tener cuidado porque nada garantizaba que la persona que estuviera escribiendo del otro lado del monitor, fuera quien decía ser. Ahora sucede lo mismo, sin embargo, la diferencia está en cómo se manejan las redes sociales en la actualidad. En un ejemplo práctico, digamos que A y B platicaban hace 15 años en una sala de IRC, si B era un mentiroso y lo detectaba A, podía retirarse y listo, a salvo. De hecho, aún con el intercambio de correos electrónicos, podía considerarse “seguro”, porque el correo no estaba vinculado a nada, o casi a nada.

En cambio, si ahora A y B son amigos de Facebook, y A tiene muchas fotos suyas, sus amigos le etiquetan todos los fines de semana, y B es un mentiroso que husmea todo cuanto puede, cuando A se percate del fraude de B, su intimidad habrá sido, hasta cierto grado, comprometida, y si hubo intercambio de e-mails, ¡Uy! B podría tener conocimiento de una cuenta de correo de la que cada vez es más difícil desprenderse; vinculada a celulares, cuentas bancarias, instituciones gubernamentales, etc. En el Internet de Ayer, sucedía entonces una extraña contradicción: Que se supiera menos del interlocutor, resultaba una barrera de seguridad, sumado a la poca permeabilidad del Internet en la vida cotidiana.

Por otro lado, El Internet de Ayer era visto por los “mayores” como una novedad totalmente ajena a ellos, los padres o abuelos veían a los adolescentes prender las computadoras de escritorio como haciendo cosas de otro mundo. Probablemente pensaron que nunca tendrían que tener contacto con algo así, no obstante, la unión entre el mundo cibernético y lo cotidiano implican ahora casi una necesidad (Un término que habría que explorar muy de la mano del discurso heideggeriano cuando dice: En todos los ámbitos de la existencia el hombre va siendo cercado, cada vez más estrechamente, por las fuerzas de los aparatos técnicos y de los autómatas).

De tal manera, que, veo a los más pequeños siendo arrojados desde pequeños a las fauces de las redes sociales sin conocer sus implicaciones ni sus límites, sin desarrollar siquiera el concepto de la vida privada, pues lo privado cae casi de inmediato en lo público. Y del otro lado están los mayores -aquellos mismos que hace veinte años pensaban que las computadoras eran de otro mundo y que sólo sus descendientes tendrían que utilizar-, quienes fueron aventados al ciberespacio como el padre que avienta al niño para que aprenda a nadar por sus propios medios, y no sólo al Internet, sino a las telecomunicaciones, los celulares con Android, SmartTVs y las facturas electrónicas. Así, los menores se desenvuelven perfectamente entre los dispositivos y páginas web, pero sin un freno: El Internet está ahí, lo puedo tomar y manipular todo. Mientras tanto, los mayores clickean temerosos, sin una total comprensión de lo que representa el Internet, como elemento tecnológico ni como concepto de información global. En mi caso, he tenido que explicar la diferencia entre la llamada convencional vía móvil y la llamada vía Whatsapp.

No trato de generar nostalgia hacia los tiempos del Winamp, ni mucho menos, tampoco generar una discusión ética sobre los usos y desusos de las redes sociales, más bien, señalar unos cuantos puntos clave sobre el Internet:

  • Se encuentra en constante cambio y expansión, por lo que nuestros conocimientos sobre él se ven superados cada determinado tiempo.
  • Se forma de muchas, muchas, aportaciones, por lo que, al buscar información confiable, es recomendable una búsqueda seria, o en dado caso, tener páginas “de cabecera”.
  • Dadas sus características, sería bueno tener definido un límite entre la vida privada y la vida pública. Aunque este punto es cada vez más difícil de aplicar, pues, las telecomunicaciones, especialmente las de telefonía móvil se vuelven más y más intrínsecas a la vida cotidiana, y como ejemplo, ¿han notado que es muy común que se mire la hora desde la pantalla del celular y no desde los clásicos relojes de mano (ya no digamos los de bolsillo :P).

Veamos qué nos depara el Internet del Mañana, que se forma a cada segundo … 😉

  • Al Chan

    Saludos.

    Vaya!! … Fue como un viaje al pasado en un parpadeo.

    Me siento con emociones encontradas. En especial, porque me da la impresión de que soy de la generación de la transición y los cambios, de la espera del milenio, del fin de mundo, del bombardeo de información que esperaban una vida al estilo ” Supersónicos”. Ciertamente, la época en que el internet empezaba a llegar al alcance de los adolescentes de los 90’s, cuando el conectarse era “música para los oídos” (como olvidar la melodía pre al “conectarse” )y al mismo tiempo rogar a Dios que no entrarán llamadas y evitar por todos los medios que alguien hiciera una llamada.

    Por otro lado, tener al alcance información y además con el simple hecho de entrar a un chat o a un foro era una oportunidad para conocer personas de otros lugares del planeta, al alcance estaba una cultura, un idioma, una amistad y al mismo tiempo se tenía incertidumbre de entrar al juego de una persona que tejía una red de mentiras, sin duda, el ser cautelosos y desconfiados era uno de los mejores métodos de seguridad que se podían poner a la práctica.

    Coincido en que el internet se encuentra en constante cambio y a su vez, pienso que nosotros vamos a la par , generando recursos para seguir ” sobreviviendo” a este mundo en él cual la tecnología nos revoluciona de una manera en que ser conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor se empieza a complicar Vs, una paradoja donde nos encontramos muchos más informados de lo que ocurre en otros lugares que se encuentran al otro lado del mundo. En fin, al parecer, lo más seguro es que sigamos aprendiendo a “adaptarnos” a esta época en que el internet ya es parte de la vida.

    • El Usuario

      ¡Que descolgaran el teléfono a media partida o descarga solía ser fatal! El Internet está en constante cambio, y sí, como apuntas, debemos adaptarnos y mantenernos informados de las nuevas herramientas, su alcance y, claro, también sus riesgos. ¡Saludos, vuelve pronto!

      • Al Chan

        Saludos!!

        Cierto, era tan frustrante, tardaba uno años en bajar algún opening, siglos si se trataba de algún episodio. La espera hacía de la experiencia algo tan emocionante, ya lo que venía después se reducía a disfrutar y ser feliz.

        Por aquí estaré . Lindo día.

        • El Usuario

          ¡Claro! Los foros y chats, en tiempos previos a las redes sociales y al youtube. La experiencia ha cambiado mucho. Espero tus próximos, y siempre gratos, comentarios 🙂