Steins;Gate y el Tiempo como percepción

Si hay un anime que haya generado polémica entre los círculos de ciencia ficción durante la última década (aparte de Madoka), esa es Steins;Gate. Están quienes la consideran una obra presuntuosa sin un verdadero sustento y, por otro lado, quienes la consideran una masterpiece del género. Pero esa discusión no es el objeto principal de esta nota, sino hablar de un concepto clave en el desarrollo de su argumento: El Tiempo.

 Me temo que este texto es imposible sin spoilers. Hago la habitual recomendación: Si no han visto esta serie, termínenla y regresen después de eso. 😉  

Steins;Gate
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Uno de los grandes misterios de la humanidad que ha sido mitificado en sinfín de ocasiones, estudiado por matemáticos, físicos, filósofos, teólogos… El tiempo es una prisión para el ser humano, un concepto del que no puede escapar. Si retomamos a Kant en la Crítica de la Razón Pura, el Tiempo es una noción que, junto al Espacio, son las dos ideas intrínsecas a la naturaleza humana.  De tal manera, el Tiempo se reconoce por el desplazamiento que un objeto hace a través del Espacio; visto de esta forma, la relación Espacio-Tiempo nos es inalterable y bicondicional. O al menos, eso es lo que se acepta convencionalmente. Alrededor del tiempo hay una gran cantidad de preguntas formuladas para intentar proveer de seguridad al ser humano; como en casi todo lo que hace por tratar de explicar el mundo, buscando Leyes para poder manifestar que conoce cómo funciona y obtener tranquilidad en sí mismo. La Fe en la ciencia, como diría Nietzsche, mató a Dios, o mejor dicho, corresponde al nuevo Dios, el nuevo faro a seguir.

Preguntas como: ¿El Tiempo es una constante? ¿Es líneal? ¿Es inalterable? ¿Se puede viajar a través de él? ¿Retroceder? ¿Tiene un fin y un principio? Son cuestiones ideales para evadir una tarde de super-bowl.

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Steins;Gate toma postura hablando de la multiplicidad de líneas temporales y de la capacidad de un hombre de realizar saltos a través de ellas, teniendo noción total de sus movimientos y conciencia de todas las líneas por las que ha pasado. No obstante, la forma en la que se desarrolla la trama, hace parecer que sólo hablamos de una línea que modifica su contenido a través de los múltiples experimentos, D-mails y Time Leaps. Sin embargo, aunque en apariencia se está modificando la línea única (Alpha) con la presentación del dispositivo medidor del tiempo divergente, se nos anuncia que es posible generar una divergencia para brincar a otra línea y el Tiempo se nos explica como una soga formada de muchos filamentos. Más adelante, Makise Kurisu, complementa que, efectivamente, ella seguirá su curso en la línea temporal Alpha, aunque en la Beta las cosas sean totalmente distintas.  Kurisu, concluye diciendo: Existiré, además, mientras tú me recuerdes. (Hablándole al “científico loco”, Okabe).

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¿Qué es lo que Kurisu dice entre líneas con esta declaración? Si hay muchas líneas del tiempo, ¿tiene caso brincar entre ellas para transformar el curso? ¿No bastaría conformarse con decir: “Bueno, en otra línea temporal, ella sigue viva”? ¿Por qué el afán por modificarlo? De todas formas “lo malo” está suciediendo en otra temporalidad y eso no puede transformarse. La respuesta es que nosotros, como espectadores, lo que vamos siguiendo (“viviendo”) es la percepción de Okabe Rintaro, brincando a través de las distintas líneas de tiempo, teniendo recuerdos de eventos que nunca ocurrieron, o si lo hicieron fue en otra temporalidad, de tal manera que la existencia de esos hechos o individuos, quedan meramente arraigados al recuerdo que él tiene sobre ellos, y asímismo, a su percepción. Ergo, el TIempo es producto de la percepción.

Si bien, afirmar lo anterior entraría en un claro dilema ontológico, específicamente fenomenológico, respecto a la existencia de las cosas a partir de su percepción, tal es la manera en que se aborda en la serie. Una idea romántica que funciona, de acuerdo con mi opinión, de forma excelente para el desarrollo de la misma. Qué importa si las demás líneas temporales se hacen añicos, siempre y cuando, Okabe esté presente en la que más le convenga, un egoísmo tan bien logrado, que, uno como espectador, desea que consiga su objetivo. Y es que, finalmente (siguiendo el planteamiento de Steins;Gate), si hay algo que merezca trascender toda temporalidad, esas deben ser las emociones humanas.

Aunque no fue el objeto de este apunte, aprovecho para dejarlos con la versión sinfónica del tema de apertura de la serie: